La experiencia y preparación de
los miembros de las Fuerzas Armadas, así como el material y los equipos
de que disponen para el desarrollo de sus misiones, hacen de los Ejércitos
un elemento idóneo para el apoyo a las actividades científicas
españolas, tanto en territorio nacional como fuera del país,
en las que los militares participan junto con científicos y especialistas
civiles.
Las Fuerzas Armadas mantienen una presencia continua
en la Antártida desde 1987.
En ese año, el Ejército de Tierra instaló la
base Juan Carlos I en la isla Livingstone y la Armada envío
a la zona al remolcador Las Palmas. En 1991 este buque fue sustituido
por el Hespérides, el primer barco español específicamente
diseñado para la investigación oceanográfica.
Cada año, entre los meses de noviembre y febrero, y coincidiendo
con el verano austral, los dos destacamentos militares en el continente
helado se convierten en el centro de operaciones de investigadores
que desarrollan estudios relacionados, generalmente, con la vulcanología
y la fauna de la zona.
La actuación del personal militar no se limita únicamente
a las tareas de apoyo logístico a los científicos, sino
que, desde la séptima campaña, en 1998, también
realiza sus propios programas de investigación sobre los efectos
de las condiciones climatológicas del continente en todas las
facetas de la vida humana o la influencia en el organismo de la toma
continua de alimentos enlatados. Además, miembros del Servicio
Geográfico del Ejército han efectuado diferentes levantamientos
cartográficos en la zona, a los que se unen otros de carácter
hidrográfico llevados a cabo por el Hespérides.
Reportaje
El pasado 1 de diciembre se abrió de nuevo
la base militar Gabriel de Castilla situada en la isla Decepción,
en la Antártida.
Sus primeros moradores: nueve militares de la Escuela Logística
de Calatayud y otros tantos científicos del Consejo Superior
de Investigaciones Científicas. Con su llegada comienza la
decimosexta campaña antártica de España, que,
con una duración de casi cuatro meses, será la más
larga realizada por nuestro país.
Los militares españoles, además de apoyar a los científicos
que trabajen allí durante ese tiempo, también harán
pruebas a nuevos equipos, materiales y sistemas de comunicación
para mejorar las condiciones de los soldados que participan en misiones
internacionales. Entre ellos, tiendas de alojamiento colectivo para
climas extremos y equipos de transmisiones y de asistencia sanitaria
para situaciones de aislamiento prolongado.
Además se estudiarán las alteraciones biológicas
causadas por radiación ultravioleta en ambientes fríos