La experiencia y preparación de
los miembros de las Fuerzas Armadas, así como el material y los equipos
de que disponen para el desarrollo de sus misiones, hacen de los Ejércitos
un elemento idóneo para el apoyo a las actividades científicas
españolas, tanto en territorio nacional como fuera del país,
en las que los militares participan junto con científicos y especialistas
civiles.
Las campañas antárticas también
son punto de referencia para otras unidades de las Fuerzas Armadas
como, por ejemplo, la Escuela Militar de Montaña y
de Operaciones Especiales.
Además de viajar cada año al continente helado, personal
de este centro docente adscrito al Grupo Militar de Alta Montaña
participa, junto a civiles, en expediciones alpinas
a las cumbres más elevadas del planeta con un afán no
sólo de superación deportiva, sino también científica.
En este sentido, especialistas del Hospital Clínico
de Zaragoza, centro de vanguardia en España para el
tratamiento de las lesiones producidas por congelación, se
han sumado a los expedicionarios en diversas ocasiones para realizar
estudios sobre los problemas fisiopatológicos que concurren
en el alpinismo de extrema altitud.
Reportaje
El cabo Pablo de la Fuente decidió entrar
a formar parte del Ejército de Tierra español en 1998.
En esos momentos ya se hablaba de un Ejército profesional.
Ahora, después de cinco años, se siente orgulloso
de haber participado de ese proceso de transición y de ser
un Militar Profesional de Tropa.
El Ejército, en general, es una gran institución,
pero su unidad, en particular, 'es la mejor', asegura. Se trata
del Regimiento de Cazadores de Montaña 'América' nº
66, ubicado en Pamplona, que pertenece a la Brigada de Cazadores
de Montaña 'Aragón' I.
Allí sus miembros son especialistas y están dotados
con todo tipo de armamento y material que es necesario para la vida,
el movimiento y el combate en montaña, una unidad de élite.